Julia Grovenburg, una americana de 33 años, quedó embarazada 2 veces con una diferencia de 15 días entre ambos embarazos. Este fenómeno, aunque muy extraño, se ha dado anteriormente y es conocido como superfetación.
Esta mujer nunca espero que algo así pudiera sucederle, menos aun teniendo en cuenta que llevaba buscando el embarazo con su pareja durante bastante tiempo sin tener éxito.
Al principio del primer embarazo los médicos le dieron la especial noticia, estaba esperando un hijo, pero cuando volvió al médico le confirmaron que en esta ocasión iba a tener 2 hijos. En las ecografías podían verse los dos embriones desarrollándose aunque en diferente etapa y cada uno con su placenta. Los dos fetos tenían diferente edad gestacional, una prueba inequívoca de que en julia se había dado una superfetación.
Los casos de superfetación han aumentado en los últimos años (aunque siguen siendo muy raros), debido en gran parte a los tratamientos hormonales de fertilidad. En estos tratamientos se estimulan varios folículos de la mujer para que produzca más de un óvulo. Por este motivo hay más posibilidades de que dos óvulos queden fecundados en diferentes momentos.
En mujeres con periodos irregulares pueden darse casos de superfetación, si estas mujeres tienen dos ovulaciones en un corto espacio de tiempo.
En todo caso, estos embarazos no suelen tener más complicaciones que un embarazo normal. Los bebes nacen al mismo momento, aunque con diferente desarrollo. Puede ser necesario que el bebe más prematuro deba permanecer en la incubadora hasta que se complete su desarrollo.
Julia ya ha dado a luz a sus dos hijos, Jillian y Hudson, ambos gozan de buena salud y un desarrollo normal semejante al de cualquier bebe. En ningún momento del embarazo la madre tuvo riesgo de aborto, ni se consideró que uno de los fetos se pudiera desarrollar anormalmente.
Me gusta recopilar información de Donaciones de óvulos y los donantes. La verdad es que es muy entretenido descubrir segun que cosas y la idea de que tarde o temprano yo sea donante me reconforta
martes, 27 de septiembre de 2011
viernes, 2 de septiembre de 2011
Científicos descubren que la proteína que recubre al espermatozoide puede causar infertilidad
Científicos de la Universidad de California han descubierto un nuevo factor que puede ser causante de la infertilidad masculina. Hasta ahora se pensaba que un hombre era estéril o infértil debido a la mala calidad o poca cantidad de espermatozoides. Gracias a las últimas investigaciones científicas se sabe que si el espermatozoide no está recubierto por la proteína DEFB126 el espermatozoide perderá su capacidad de fecundación, provocando infertilidad en el hombre.
La función de la proteína DEFB126 es la de proteger al espermatozoide de los fluidos inmunológicos vaginales que produce la mujer. Cuando el espermatozoide carece de esta proteína se ve expuesto a estos fluidos, y acaba siendo dañado por lo que pierde su capacidad de fecundación.
Este estudio supone un gran avance en el campo de la infertilidad masculina, pues contrariamente a los que se pensaba la calidad y cantidad de los espermatozoides no determinan por completo que un hombre sea infértil. Aproximadamente el 70% de los casos de infertilidad masculina no tienen explicación.
La comunidad científica cree que la forma de vida de los seres humanos afecta a la calidad del esperma, pues comparado con los animales el hombre presenta un porcentaje más elevado de infertilidad.
El estrés, la ansiedad, la contaminación, el tabaco, alcohol, sustancias estimulantes como el café... pueden contribuir a la infertilidad masculina. Aún quedan muchas investigaciones por delante para averiguar todas las causas que puede tener la infertilidad masculina.
Por suerte, hoy en día un hombre infértil puede conseguir procrear gracias a los avances en técnicas de reproducción asistida. Con la fecundación in vitro, se eligen los espermatozoides de más calidad de la muestra de semen y en el laboratorio se juntan con los óvulos para que se produzca la fecundación.
Otra posibilidad es, una vez obtenidos los espermatozoides de mayor calidad inyectarlos directamente en el óvulo para que se produzca una fecundación.
La función de la proteína DEFB126 es la de proteger al espermatozoide de los fluidos inmunológicos vaginales que produce la mujer. Cuando el espermatozoide carece de esta proteína se ve expuesto a estos fluidos, y acaba siendo dañado por lo que pierde su capacidad de fecundación.
Este estudio supone un gran avance en el campo de la infertilidad masculina, pues contrariamente a los que se pensaba la calidad y cantidad de los espermatozoides no determinan por completo que un hombre sea infértil. Aproximadamente el 70% de los casos de infertilidad masculina no tienen explicación.
La comunidad científica cree que la forma de vida de los seres humanos afecta a la calidad del esperma, pues comparado con los animales el hombre presenta un porcentaje más elevado de infertilidad.
El estrés, la ansiedad, la contaminación, el tabaco, alcohol, sustancias estimulantes como el café... pueden contribuir a la infertilidad masculina. Aún quedan muchas investigaciones por delante para averiguar todas las causas que puede tener la infertilidad masculina.
Por suerte, hoy en día un hombre infértil puede conseguir procrear gracias a los avances en técnicas de reproducción asistida. Con la fecundación in vitro, se eligen los espermatozoides de más calidad de la muestra de semen y en el laboratorio se juntan con los óvulos para que se produzca la fecundación.
Otra posibilidad es, una vez obtenidos los espermatozoides de mayor calidad inyectarlos directamente en el óvulo para que se produzca una fecundación.
martes, 30 de agosto de 2011
Estudio de fertilidad, el primer paso para comenzar un programa de donación de óvulos
Como la mayoría de vosotros sabréis, la infertilidad es un problema que se ha incrementado en los últimos años no sólo en nuestro país sino en la mayoría de países desarrollados. La donación de óvulos se ha convertido en una solución cada vez más eficaz para todas aquellas parejas que, debido a numerosas causas desconocidas en muchas ocasiones, no logran superar con éxito las primeras semanas de gestación o, por el contrario, no logran la fecundación.
Debido precisamente al incremento de este problema, se ha producido un aumento considerable en el número de clínicas de donación de óvulos existentes en nuestro país. Sabemos que para ser donante y entrar entre las candidatas para uno de estos programas es necesario cumplir una serie de requisitos, el primer paso y uno de los más importantes es someterse a un estudio de fertilidad. Este estudio de fertilidad comprende una serie de pruebas para el donante: la primera de ellas es el ecosonograma vaginal que ofrece una imagen de los órganos reproductores de cada candidata descartando quistes, miomas u otras alteraciones del aparato reproductor. Además de ello se realiza una citología, un estudio cromosómico que permite descartar anomalías que pudiesen ser transmitidas a la descendencia, una hematología completa, un descarte de infecciones y, por último, un examen psicológico a través del cual se determinará si existe o no algún tipo de riesgo psicológico para la donante o la receptora. Una vez realizadas todas estas pruebas, sus resultados serán los encargados de determinar si el donante es, o no, adecuado.
Debido precisamente al incremento de este problema, se ha producido un aumento considerable en el número de clínicas de donación de óvulos existentes en nuestro país. Sabemos que para ser donante y entrar entre las candidatas para uno de estos programas es necesario cumplir una serie de requisitos, el primer paso y uno de los más importantes es someterse a un estudio de fertilidad. Este estudio de fertilidad comprende una serie de pruebas para el donante: la primera de ellas es el ecosonograma vaginal que ofrece una imagen de los órganos reproductores de cada candidata descartando quistes, miomas u otras alteraciones del aparato reproductor. Además de ello se realiza una citología, un estudio cromosómico que permite descartar anomalías que pudiesen ser transmitidas a la descendencia, una hematología completa, un descarte de infecciones y, por último, un examen psicológico a través del cual se determinará si existe o no algún tipo de riesgo psicológico para la donante o la receptora. Una vez realizadas todas estas pruebas, sus resultados serán los encargados de determinar si el donante es, o no, adecuado.
viernes, 26 de agosto de 2011
Mi trauma con la Agente Scully, Expediente X y la donación de óvulos
Cuando era pequeña, todos los jueves por la noche tenía el mismo plan, semana tras semana: preparar un gran cuenco de palomitas, coger un Nestea bien frío, y sentarme delante de la tele con mi madre para ver nuestra serie preferida: Expediente X.
Siempre me gustó la actitud que tenía Dana Scully (Gillian Anderson) ante cualquier situación que se le plantease: desde monstruos hasta alienígenas, pasando por vampiros y hombres lobo, siempre mantenía estoica su escepticismo. Pero hubo un capítulo donde los creadores de la serie (¡gracias Chris!) decidieron que era un buen momento para demostrar que Dana podía derrumbarse como el resto de humanos.
En este capítulo, Dana descubre que tras su abducción alienígena, estos habían tomado algunos de sus óvulos para realizar experimentos con ellos. Su secuestro, que fue corto, acabó por transformarse en un dantesco infierno en el que sus óvulos fueron usados para la creación, mediante inseminación en laboratorio, de híbridos de humano y extraterrestre.
Yo siempre he querido tener hijos: un sueño que compartía con la agente Scully. Pero ella, por desgracia, quedó estéril tras su abducción. Este hecho no solo me llenaba de terror por las noches, cada vez que las cortinas se agitaban y dejaban entrever el halo de luz creado por los faros de algún coche, sino que también me venía a la mente la pésima situación de Dana cuando pensaba sobre… “¿Podré tener hijos algún día?”, “¿Cómo me sentiré si resulta que soy estéril?”
Por suerte no lo soy, pero aun hoy en día me aterra esta idea, y cuando pienso en la donación de óvulos siempre recuerdo la estupefacta mirada de pánico de Scully pensando que jamás podría tener hijos.
No os vayáis a pensar que me da miedo todo esto porque crea que van a crear un híbrido alienígena y humano con mis óvulos: pero creo que es responsabilidad de todos el ayudarnos mutuamente.
Siempre me gustó la actitud que tenía Dana Scully (Gillian Anderson) ante cualquier situación que se le plantease: desde monstruos hasta alienígenas, pasando por vampiros y hombres lobo, siempre mantenía estoica su escepticismo. Pero hubo un capítulo donde los creadores de la serie (¡gracias Chris!) decidieron que era un buen momento para demostrar que Dana podía derrumbarse como el resto de humanos.
En este capítulo, Dana descubre que tras su abducción alienígena, estos habían tomado algunos de sus óvulos para realizar experimentos con ellos. Su secuestro, que fue corto, acabó por transformarse en un dantesco infierno en el que sus óvulos fueron usados para la creación, mediante inseminación en laboratorio, de híbridos de humano y extraterrestre.
Yo siempre he querido tener hijos: un sueño que compartía con la agente Scully. Pero ella, por desgracia, quedó estéril tras su abducción. Este hecho no solo me llenaba de terror por las noches, cada vez que las cortinas se agitaban y dejaban entrever el halo de luz creado por los faros de algún coche, sino que también me venía a la mente la pésima situación de Dana cuando pensaba sobre… “¿Podré tener hijos algún día?”, “¿Cómo me sentiré si resulta que soy estéril?”
Por suerte no lo soy, pero aun hoy en día me aterra esta idea, y cuando pienso en la donación de óvulos siempre recuerdo la estupefacta mirada de pánico de Scully pensando que jamás podría tener hijos.
No os vayáis a pensar que me da miedo todo esto porque crea que van a crear un híbrido alienígena y humano con mis óvulos: pero creo que es responsabilidad de todos el ayudarnos mutuamente.
jueves, 18 de agosto de 2011
Se niega la inseminación artificial a dos lesbianas
Resulta curioso ver una noticia así en un país donde los matrimonios entre personas del mismo sexo son legales, donde ser gay o lesbiana está completamente aceptado por la gran mayoría de la sociedad. Pero puede que no sea así en todos los ámbitos de la administración pública, ya que algunas comunidades autónomas españolas se han denegado tratamientos de fertilidad a mujeres solteras y parejas de lesbianas.
La fiscalía general de Asturias está investigando casos de solteras o lesbianas a las que se ha negado el tratamiento de inseminación artificial y otras técnicas de reproducción asistida. En algunas comunidades autónomas se alega que las mujeres solteras o lesbianas no pertenecen a una pareja en la que el hombre tenga problemas de infertilidad y la administración pública sólo cubre los tratamientos en los que un miembro de la pareja es estéril o infértil.
Las asociaciones de gays y lesbianas ven en estas negaciones casos de discriminación, ya que no se puede exigir a una mujer que se reproduzca con un hombre si esto va en contra de sus deseos.
Por ahora, la única solución que tienen estas mujeres a las que se les ha negado el tratamiento público, es acudir a centros de fertilidad privada, teniendo que costearse ellas mismas un tratamiento que puede llegar a costar más de 120.000 euros. Esta clase de tratamientos pueden ser insostenibles para una economía media, por lo que en algunos casos, a estas mujeres se les ha negado la opción a tener hijos.
La decisión que tome la fiscalía general de Asturias ante estos casos puede sentar un precedente que cambie estas circunstancias, mientras tanto el debate está abierto entre los defensores de estas parejas y las personas que consideran que un tratamiento de fertilidad supone un lujo que no debe proporcionar la sanidad pública.
La fiscalía general de Asturias está investigando casos de solteras o lesbianas a las que se ha negado el tratamiento de inseminación artificial y otras técnicas de reproducción asistida. En algunas comunidades autónomas se alega que las mujeres solteras o lesbianas no pertenecen a una pareja en la que el hombre tenga problemas de infertilidad y la administración pública sólo cubre los tratamientos en los que un miembro de la pareja es estéril o infértil.
Las asociaciones de gays y lesbianas ven en estas negaciones casos de discriminación, ya que no se puede exigir a una mujer que se reproduzca con un hombre si esto va en contra de sus deseos.
Por ahora, la única solución que tienen estas mujeres a las que se les ha negado el tratamiento público, es acudir a centros de fertilidad privada, teniendo que costearse ellas mismas un tratamiento que puede llegar a costar más de 120.000 euros. Esta clase de tratamientos pueden ser insostenibles para una economía media, por lo que en algunos casos, a estas mujeres se les ha negado la opción a tener hijos.
La decisión que tome la fiscalía general de Asturias ante estos casos puede sentar un precedente que cambie estas circunstancias, mientras tanto el debate está abierto entre los defensores de estas parejas y las personas que consideran que un tratamiento de fertilidad supone un lujo que no debe proporcionar la sanidad pública.
lunes, 15 de agosto de 2011
Gattaca y el futuro de la genética
El otro día vi por segunda vez una vieja película de ciencia ficción: Gattaca. En su momento no me impresionó demasiado: la típica película futurista donde se introducían conceptos científicos muy prometedores en el momento de su creación pero poco creíbles en realidad.
Pero esta vez me ha impresionado de otra manera. Gattaca nos presenta un futuro distópico donde la manera natural de tener un hijo es mediante inseminación artificial: cualquier otra manera no solo está considerado como extraño, sino también dañino para la progenie.
La idea es sencilla: todo humano está prediseñado por los intereses y gustos de sus progenitores. ¿Desean un hijo atlético, alto, y sin riesgo de sufrir determinadas enfermedades? Pues muy sencillo: se preparará un proceso de inseminación artificial controlada donde se predefinirá la configuración genética del cigoto en base a las características esperadas del mismo.
En la propia película, todo comienza con el embarazo de la madre del protagonista. El mismo no posee ninguna característica en especial que le haga destacar de manera positiva, pero sí de negativa: una grave enfermedad cardiaca que amenazará su vida en el futuro. Sus padres deciden continuar con el embarazo pese al peligro futuro del individuo.
El joven con el tiempo decide el futuro que desea tener: quiere ser astronauta. Dicha profesión tiene una serie de exigencias muy importantes a nivel físico, como su capacidad atlética o de resistencia, su estatura (que modifica de manera quirúrgica), etc. Tras acceder al programa espacial, debe pasar por toda una larga sinfonía de esfuerzos para evitar ser descubierto como “imperfecto”: debe ocultar su forzada estatura, su baja resistencia cardiaca, y ocultar cualquier rastro genético que pueda dejar por el camino y que pudiera ser descubierto: pelos, restos de piel, etc.
¿Realmente creéis que este puede ser un futuro viable? Teniendo en cuenta la fecundación in vitro, la investigación genérica, o la donación de óvulos… ¿será esto una señal de un posible futuro donde la genética mandará sobre nuestro progreso profesional?
Pero esta vez me ha impresionado de otra manera. Gattaca nos presenta un futuro distópico donde la manera natural de tener un hijo es mediante inseminación artificial: cualquier otra manera no solo está considerado como extraño, sino también dañino para la progenie.
La idea es sencilla: todo humano está prediseñado por los intereses y gustos de sus progenitores. ¿Desean un hijo atlético, alto, y sin riesgo de sufrir determinadas enfermedades? Pues muy sencillo: se preparará un proceso de inseminación artificial controlada donde se predefinirá la configuración genética del cigoto en base a las características esperadas del mismo.
En la propia película, todo comienza con el embarazo de la madre del protagonista. El mismo no posee ninguna característica en especial que le haga destacar de manera positiva, pero sí de negativa: una grave enfermedad cardiaca que amenazará su vida en el futuro. Sus padres deciden continuar con el embarazo pese al peligro futuro del individuo.
El joven con el tiempo decide el futuro que desea tener: quiere ser astronauta. Dicha profesión tiene una serie de exigencias muy importantes a nivel físico, como su capacidad atlética o de resistencia, su estatura (que modifica de manera quirúrgica), etc. Tras acceder al programa espacial, debe pasar por toda una larga sinfonía de esfuerzos para evitar ser descubierto como “imperfecto”: debe ocultar su forzada estatura, su baja resistencia cardiaca, y ocultar cualquier rastro genético que pueda dejar por el camino y que pudiera ser descubierto: pelos, restos de piel, etc.
¿Realmente creéis que este puede ser un futuro viable? Teniendo en cuenta la fecundación in vitro, la investigación genérica, o la donación de óvulos… ¿será esto una señal de un posible futuro donde la genética mandará sobre nuestro progreso profesional?
sábado, 6 de agosto de 2011
La donacion de ovulos según el Islam
Hoy he leído un artículo muy interesante en el periódico sobre donación de óvulos e inseminación artificial, que me ha llamado poderosamente la atención. Resulta que en Egipto (y parece que se lo van planteando en otros países de mayoría islamista) algunos grupos tratan de impulsar la prohibición de la donación de óvulos o, en muchos casos especiales donde la madre y el padre no están casados a su manera, prohibir la inseminación artificial.
El argumento es muy simple: ninguna mujer debe prestarse como vientre sustituto de una tercera, ni ser inseminada por ningún hombre que no sea su legítimo marido. Como bien sabemos todos, tanto en la cultura islamista como cristiana, la defensa de la familia y de la legitimidad tanto de la madre como el padre es algo sagrado e inviolable.
Esto va un paso más allá: no solo reclaman que no pueda una mujer ser inseminada por el esperma de un hombre que no es su marido, sino que además una mujer nunca deberá ser inseminada por un marido que ya ha fallecido.
Este tipo de práctica, cada vez más habitual en occidente, donde una mujer que ha perdido a su marido puede decidir ser inseminada por esperma del fallecido mediante técnicas artificiales, en el caso del mundo islámico (o así lo reclaman estos grupos), es algo que debería ser completamente inviable a ojos de sus creencias.
Este tipo de decisiones son conocidas como “fatwas”, que es el nombre de los decretos religiosos, tienen peso de recomendación pero no forzosamente de orden.
La base de esta idea, es que si el marido ha fallecido, y con esto la muerte ha irrumpido en el matrimonio, esto debe suponer el fin del mismo, y por lo tanto, cualquier tipo de fecundación será con alguien que ya no es su marido.
El argumento es muy simple: ninguna mujer debe prestarse como vientre sustituto de una tercera, ni ser inseminada por ningún hombre que no sea su legítimo marido. Como bien sabemos todos, tanto en la cultura islamista como cristiana, la defensa de la familia y de la legitimidad tanto de la madre como el padre es algo sagrado e inviolable.
Esto va un paso más allá: no solo reclaman que no pueda una mujer ser inseminada por el esperma de un hombre que no es su marido, sino que además una mujer nunca deberá ser inseminada por un marido que ya ha fallecido.
Este tipo de práctica, cada vez más habitual en occidente, donde una mujer que ha perdido a su marido puede decidir ser inseminada por esperma del fallecido mediante técnicas artificiales, en el caso del mundo islámico (o así lo reclaman estos grupos), es algo que debería ser completamente inviable a ojos de sus creencias.
Este tipo de decisiones son conocidas como “fatwas”, que es el nombre de los decretos religiosos, tienen peso de recomendación pero no forzosamente de orden.
La base de esta idea, es que si el marido ha fallecido, y con esto la muerte ha irrumpido en el matrimonio, esto debe suponer el fin del mismo, y por lo tanto, cualquier tipo de fecundación será con alguien que ya no es su marido.
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